Un alto al fuego provisional entre Israel e Irán tambaleó el martes tras el lanzamiento de misiles en territorio israelí que el gobierno de Netanyahu atribuyó a Teherán, acusación que Irán niega rotundamente. Las tensiones se intensificaron después de que ambos países se responsabilizaran mutuamente de violar la tregua impulsada por EE.UU., mientras el presidente Donald Trump expresó su frustración, afirmando: “No estoy contento con Israel”, aunque más tarde aseguró que los ataques israelíes serían suspendidos.
El conflicto, que ya suma 12 días de hostilidades, comenzó con ataques israelíes a instalaciones militares y nucleares iraníes por temor a que Irán estuviera cerca de desarrollar armas atómicas —acusación que Teherán niega— y se agravó con bombardeos estadounidenses y un contraataque iraní a una base estadounidense en Qatar. A pesar de que ambas partes aceptaron el cese de hostilidades, la confusión sobre su inicio y las declaraciones contradictorias han debilitado su credibilidad, mientras los temores de una guerra regional más amplia persisten.

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