El presidente de Argentina, Javier Milei, emitió el miércoles un decreto que endurece las restricciones migratorias, alineándose con medidas similares de la administración de Donald Trump en EE.UU.
El decreto impone nuevos requisitos para la ciudadanía, incluyendo una estancia ininterrumpida de dos años en el país o una inversión significativa. También exige que los solicitantes de residencia permanente demuestren ingresos suficientes y presenten antecedentes penales limpios. Además, facilita la deportación de migrantes que ingresen ilegalmente o falsifiquen documentos, eliminando la necesidad de una condena mayor a tres años para la expulsión.
La medida coincide con las elecciones legislativas de Buenos Aires, donde Milei busca consolidar apoyo entre votantes de derecha. Críticos acusan al gobierno de usar la migración con fines electorales, señalando que Argentina no ha experimentado un aumento migratorio reciente.
El decreto también introduce tarifas para extranjeros que accedan al sistema de salud pública y educación, exigiendo que todos los viajeros tengan seguro médico. Milei justifica la medida alegando costos elevados en hospitales públicos, aunque sin pruebas concretas.
Con su política de austeridad, Milei enfrenta el descontento de sectores afectados por recortes, mientras provincias y la capital ya han comenzado a cobrar por servicios médicos a no residentes.

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