Tim Friede, quien ha sido mordido por serpientes cientos de veces, ha captado la atención de científicos que estudian su sangre con la esperanza de desarrollar un tratamiento más efectivo contra mordeduras venenosas. Su fascinación por los reptiles lo llevó a inyectarse pequeñas dosis de veneno para desarrollar tolerancia, un proceso que replicaría la forma en que el sistema inmunológico genera anticuerpos para neutralizar toxinas.
Un estudio publicado en Cell por investigadores de la Universidad de Columbia identificó dos anticuerpos en su sangre capaces de neutralizar el veneno de múltiples especies de serpientes, lo que podría conducir a la creación de un antiveneno más universal. Sin embargo, la investigación aún está en sus primeras etapas y solo ha sido probada en ratones, con años de trabajo por delante antes de ensayos en humanos.
Cada año, cerca de 110,000 personas mueren por mordeduras de serpiente, según la Organización Mundial de la Salud. La producción de antiveneno tradicional es costosa y limitada a especies específicas. Friede, quien ahora trabaja con Centivax, una empresa enfocada en el desarrollo de tratamientos contra venenos, espera que sus esfuerzos ayuden a salvar vidas. Sin embargo, advierte que su método de exposición al veneno es extremadamente peligroso y no debe ser replicado, pues conlleva un alto riesgo para la salud.

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