Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son químicos sintéticos utilizados en productos industriales y domésticos por su resistencia al agua, aceite y calor. Sin embargo, su estabilidad química hace que persistan en el ambiente y en el cuerpo humano, lo que ha generado preocupaciones por su vínculo con enfermedades graves como el cáncer de riñón y problemas cardiovasculares. Su presencia en el agua potable ha impulsado regulaciones estrictas en EE.UU., mientras comunidades afectadas buscan soluciones para eliminar su contaminación.
El riesgo de contaminación por PFAS en el agua potable ha generado preocupaciones en EE.UU., afectando comunidades cercanas a industrias y bases militares. Chris Meek, un profesor de Carolina del Norte, descubrió años después de su diagnóstico de cáncer renal que podría haber sido causado por la presencia de estos químicos en su entorno.
Los PFAS han sido vinculados a enfermedades graves, lo que llevó a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) a establecer límites federales para su presencia en el agua potable. Sin embargo, la administración de Donald Trump debe decidir si mantiene o modifica estos estándares frente a la presión de la industria del agua.
El impacto de la contaminación por PFAS ha sido visible en lugares como Wilmington, Carolina del Norte, donde la presencia de estos químicos en el río Cape Fear obligó a la ciudad a tomar medidas para eliminarlos del suministro de agua. A nivel nacional, cerca del 12% de los sistemas de agua superan los límites establecidos por la EPA.
Aunque los costos para reducir la contaminación son elevados, ciudades como Avondale, Arizona, están implementando soluciones para cumplir con los estándares. No obstante, el debate sobre el costo de tratamiento y el impacto en los consumidores sigue en curso, mientras la EPA debe decidir sobre la aplicación de la regulación.

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