La ONU enfrenta recortes masivos en sus agencias humanitarias debido a la disminución de fondos, principalmente por la decisión de la administración de Donald Trump de reducir la asistencia internacional. El Programa Mundial de Alimentos (WFP) eliminará hasta el 30% de su personal, lo que impactará sus operaciones en más de 80 países, reduciendo la entrega de alimentos a millones de personas en crisis.

Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados (UNHCR) reducirá costos en un 30%, eliminando múltiples oficinas regionales y recortando la mitad de sus altos cargos. Esto afectará directamente a los 43.7 millones de refugiados que atiende, con cierres de programas clave en África y Medio Oriente. La agencia ya ha suspendido la ayuda económica a 347,000 refugiados en Líbano y limitará servicios médicos a 40,000 personas, lo que podría aumentar la mortalidad infantil.

UNICEF también enfrenta una reducción del 20% en su presupuesto y analiza recortar iniciativas de salud y educación en más de 190 países. En paralelo, la Organización Internacional para las Migraciones disminuirá su personal en un 30%, perjudicando el apoyo a desplazados por conflictos.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su preocupación, advirtiendo que los recortes afectarán la capacidad de respuesta ante crisis humanitarias. Mientras tanto, las agencias de ayuda buscan alternativas para evitar un colapso de sus operaciones.

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