El presidente de Suiza visitó Estados Unidos para abordar los aranceles del 31% impuestos por Donald Trump, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores suizo viajó a China para fortalecer la cooperación comercial. Este contraste refleja cómo los aliados de Estados Unidos buscan diversificar sus relaciones en medio de la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo.
Trump ha elevado los aranceles a productos chinos al 145%, lo que ha provocado tensiones con Beijing. Mientras tanto, China se posiciona como un socio comercial estable, atrayendo a países como Vietnam, Malasia y Camboya para fortalecer lazos económicos. Incluso Japón, históricamente distante de China, ha sido cortejado para una respuesta coordinada.
Por otro lado, China también ha adoptado medidas más agresivas, como exigir a empresas surcoreanas que no exporten productos con minerales raros chinos a compañías de defensa estadounidenses. Beijing advierte que tomará represalias si algún país negocia con Estados Unidos en su perjuicio.
El comercio global está en un punto crítico. China, el mayor exportador mundial, alcanzó un récord de 43.85 billones de yuanes en 2024, mientras que Estados Unidos, el mayor importador, enfrenta un déficit comercial de 1.2 billones de dólares. Países como los de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) están atrapados entre ambas potencias, incapaces de elegir un solo socio debido a su dependencia económica de ambos.
En Europa, China busca revivir acuerdos comerciales, mientras que en Beijing, Xi Jinping recibe líderes extranjeros y critica la guerra comercial como perjudicial para todos. A pesar de los costos económicos, China se prepara para un posible desacoplamiento total con Estados Unidos, mostrando su resiliencia histórica frente a desafíos externos.

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