El Partido Liberal de Canadá, liderado por el primer ministro Mark Carney, ganó las elecciones federales, asegurando un cuarto mandato consecutivo. La victoria marca un giro inesperado impulsado por las amenazas de anexión y la guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump.

Los liberales, que parecían destinados a perder, lograron revertir la narrativa electoral gracias al nacionalismo generado por los ataques de Trump contra la economía y soberanía de Canadá. Trump incluso sugirió que Canadá debería convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos, lo que indignó a los canadienses y fortaleció el apoyo a los liberales.

El líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, intentó centrar la elección en el legado del ex primer ministro Justin Trudeau, pero su postura ambigua frente a Trump y su similitud con el estilo del presidente estadounidense afectaron su campaña.

A pesar de la victoria, los liberales enfrentan desafíos significativos, como la crisis del costo de vida y los aranceles impuestos por Trump, que amenazan con dañar la economía canadiense. Más del 75% de las exportaciones de Canadá dependen de Estados Unidos, lo que hace que las tensiones comerciales sean un problema crítico para el país.

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