La Iniciativa Internacional de Arrecifes de Coral (ICRI) informó que el blanqueamiento coralino ha afectado al 84% de los arrecifes del mundo en el evento más severo registrado. Este es el cuarto evento global de blanqueamiento desde 1998 y ha superado el impacto del ocurrido entre 2014 y 2017, que dañó aproximadamente dos tercios de los arrecifes. La crisis, que comenzó en 2023 y está vinculada al calentamiento de los océanos, no tiene un final claro según los expertos.
El aumento de las temperaturas oceánicas ha provocado que las algas simbióticas de los corales liberen compuestos tóxicos, forzando a los corales a expulsarlas y dejando tras de sí un esqueleto blanco. Esta debilitación incrementa el riesgo de muerte del coral, lo que impacta la biodiversidad marina y sectores como la pesca y el turismo. La NOAA ha ajustado su escala de alerta de blanqueamiento debido a la gravedad del evento. Mientras tanto, proyectos en los Países Bajos y Florida buscan conservar y restaurar arrecifes mediante el cultivo de coral y la rehabilitación de ejemplares afectados.
Expertos como Mark Eakin y Melanie McField enfatizan que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es clave para frenar el deterioro de los arrecifes. El informe surge en un contexto político en el que el gobierno de EE.UU., bajo la presidencia de Donald Trump, ha impulsado la expansión de combustibles fósiles y eliminado regulaciones ambientales, lo que, según los especialistas, agrava la crisis climática y la destrucción de ecosistemas marinos.

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