Las autoridades de salud de EE.UU. anunciaron su intención de eliminar gradualmente los colorantes artificiales a base de petróleo de los alimentos, aunque sin prometer una prohibición formal ni especificar cómo lograrían el cambio. La FDA establecerá estándares y plazos para que la industria reemplace estos colorantes con alternativas naturales, además de revocar la autorización de aquellos que ya no estén en producción. El comisionado Marty Makary indicó que la eliminación se dará mediante esfuerzos voluntarios de los fabricantes, mientras el secretario de salud Robert F. Kennedy Jr. afirmó que no existen acuerdos formales con la industria.
La FDA argumenta que la medida busca mejorar la salud infantil, citando estudios sobre posibles efectos neuroconductuales de estos colorantes. Sin embargo, la industria alimentaria sostiene que son seguros y plantea negociaciones para mantenerlos. Actualmente, la agencia permite 36 colorantes en alimentos, incluidos 8 sintéticos, aunque en enero anunció la prohibición del colorante rojo 3 para 2027. Otros países, como Canadá y varias naciones europeas, han impuesto restricciones más estrictas.
Los fabricantes han comenzado a reformular productos con colorantes naturales derivados de vegetales, algas e insectos. Algunos estados, como California y West Virginia, ya han aprobado leyes que limitan el uso de estos aditivos. A pesar de la resistencia de la industria, los defensores de la medida afirman que los colorantes artificiales no tienen otra función que mejorar la apariencia de los productos ultraprocesados.

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