Estados Unidos enfrenta desafíos críticos en el suministro de tierras raras tras las restricciones de exportación impuestas por China, lo que ha impulsado un renovado interés en desarrollar más minas nacionales. Actualmente, el país cuenta con una sola mina activa, Mountain Pass, ubicada en el desierto de Mojave, California, que no puede satisfacer la demanda interna de estos minerales esenciales para tecnologías avanzadas y aplicaciones militares.

China, que produce el 90% de las tierras raras del mundo, ha limitado la exportación de ciertos elementos clave, como el terbio y el disprosio, utilizados en imanes de alto rendimiento. Estas restricciones han generado aumentos significativos en los precios y han subrayado la dependencia de Estados Unidos de las capacidades de procesamiento chinas. Empresas como MP Materials están trabajando para expandir su capacidad de procesamiento, pero aún enfrentan limitaciones para manejar elementos pesados restringidos por China.

El gobierno estadounidense ha intensificado sus esfuerzos para diversificar el suministro, incluyendo órdenes ejecutivas para agilizar permisos y fomentar inversiones en nuevos proyectos mineros. Empresas como NioCorp en Nebraska y U.S. Critical Materials en Montana están buscando financiamiento y aprobaciones para desarrollar minas que podrían reducir la dependencia de China, aunque estas iniciativas podrían tardar años en concretarse.

La situación ha generado preocupación en sectores como la tecnología y la defensa, que dependen de estos minerales para fabricar productos como vehículos eléctricos, aviones de combate y baterías avanzadas. Mientras tanto, expertos advierten que la falta de una solución inmediata podría afectar la competitividad de Estados Unidos en mercados estratégicos y su seguridad nacional.

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