Más de la mitad de la población de Haití enfrenta hambre severa debido a la violencia de las pandillas y el colapso económico, según un informe de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria publicado esta semana. La crisis ha provocado un aumento de 300,000 personas en situación de inseguridad alimentaria, alcanzando un total de 5.7 millones de haitianos afectados.

Las difíciles condiciones han obligado a miles de desplazados a sobrevivir en refugios improvisados con acceso limitado a alimentos. La reducción de la ayuda humanitaria ha agravado aún más la situación, especialmente tras la decisión del gobierno de EE.UU. de recortar el 90% de los contratos de ayuda exterior en febrero.

Las organizaciones internacionales advierten que la falta de fondos podría dejar a miles sin asistencia. UNICEF estima que 2.85 millones de niños enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria, mientras el Programa Mundial de Alimentos de la ONU necesita urgentemente 53.7 millones de dólares para continuar sus operaciones en el país. El impacto de la crisis se refleja también en el aumento de la inflación, que ha superado el 30% en los últimos meses.

Las rutas de abastecimiento están controladas por grupos armados, lo que dificulta el transporte de productos básicos. La violencia también ha afectado especialmente a mujeres y niñas, quienes enfrentan mayores obstáculos para acceder a alimentos y empleo. La crisis haitiana se ha convertido en una de las peores emergencias alimentarias del mundo, según expertos, mientras la falta de soluciones agrava la desesperación de miles de familias que buscan sobrevivir.

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