El Tribunal Supremo del Reino Unido estableció que la definición legal de «mujer» se basa en el sexo biológico, excluyendo a las personas transgénero de ciertos espacios protegidos. Esta resolución responde a una disputa entre el grupo feminista For Women Scotland y el gobierno escocés, que había permitido que mujeres trans con certificados de reconocimiento de género fueran incluidas en cuotas de representación en organismos públicos. La decisión judicial establece que, según la Ley de Igualdad del Reino Unido, la protección de ciertos espacios y servicios destinados exclusivamente a mujeres se aplica solo a aquellas nacidas biológicamente femeninas.

El pronunciamiento especifica que mujeres trans pueden ser excluidas de lugares de un solo sexo, como refugios, vestuarios, servicios médicos exclusivos para mujeres y programas de apoyo. Sin embargo, el tribunal aclaró que las personas trans siguen protegidas contra la discriminación bajo otras disposiciones legales. La determinación ha sido celebrada por activistas feministas y sectores que argumentan que la medida es necesaria para proteger los derechos de las mujeres en espacios seguros, mientras que grupos en favor de los derechos trans han expresado su preocupación por el impacto de la exclusión.

El grupo Scottish Trans, que defiende los derechos de personas transgénero en Escocia, criticó la decisión, afirmando que socava las protecciones establecidas por la Ley de Reconocimiento de Género de 2004. Maggie Chapman, legisladora del Partido Verde en el Parlamento Escocés, calificó la medida como un golpe a los derechos humanos de una de las comunidades más vulnerables. La organización Amnistía Internacional también manifestó su rechazo, señalando que excluir a las personas trans de protecciones contra la discriminación contradice principios fundamentales de derechos humanos.

El gobierno británico acogió el fallo y afirmó que proporciona claridad sobre la protección de espacios exclusivamente femeninos, mientras que el gobierno escocés indicó que analizará sus implicaciones. La autora J.K. Rowling, reconocida por su activismo en defensa de los derechos de las mujeres basados en el sexo biológico, apoyó la determinación y felicitó a For Women Scotland por su lucha legal. Esta postura podría tener repercusiones en futuras legislaciones y debates sobre el reconocimiento de género y la protección de espacios segregados por sexo en el Reino Unido.

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