La administración Trump ha propuesto eliminar protecciones de hábitat para especies en peligro y amenazadas, lo que ha generado alarma entre ambientalistas. Según el Centro para la Diversidad Biológica, la destrucción del hábitat es la principal causa de extinción, y esta medida podría poner en riesgo a especies como el búho moteado y el puma de Florida.

La propuesta redefine el concepto de «daño» en la Ley de Especies en Peligro, excluyendo la modificación del hábitat como una forma de daño. Esto permitiría actividades como la tala y el desarrollo urbano sin restricciones, siempre que no se demuestre intención directa de perjudicar a las especies. Ambientalistas argumentan que esta reinterpretación debilita significativamente la ley, que ha sido clave para la conservación de millones de acres de hábitat.

Hawái, con el mayor número de especies en peligro en Estados Unidos, sería particularmente afectado. La eliminación de estas protecciones podría acelerar la crisis de extinción en las islas, afectando tanto a la biodiversidad como al patrimonio cultural. Especies como las abejas nativas y las tortugas marinas verdes podrían perder sus hábitats costeros debido al desarrollo no regulado.

Grupos ambientalistas han anunciado que impugnarán la medida en los tribunales si se adopta. Argumentan que esta propuesta amenaza décadas de avances en la protección de especies en peligro, como el águila calva y el manatí de Florida. La comunidad científica y legal también ha cuestionado la legalidad de revocar una regla previamente respaldada por la Corte Suprema.

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