Las principales potencias marítimas del mundo acordaron imponer una tarifa mínima de 100 dólares por cada tonelada de gases de efecto invernadero emitida por los barcos que superen ciertos límites. La medida, considerada el primer impuesto global sobre emisiones, busca reducir la contaminación del sector y generar entre 11.000 y 13.000 millones de dólares anuales para la inversión en tecnologías limpias.
El acuerdo, alcanzado sin la participación de Estados Unidos, se espera que sea formalmente adoptado en octubre y entre en vigor en 2027. La Organización Marítima Internacional también aprobó un estándar para combustibles marinos que facilitará la transición hacia fuentes de energía más limpias. La industria naviera, responsable de aproximadamente el 3 por ciento de las emisiones globales, deberá ajustar sus prácticas para cumplir con los nuevos objetivos de carbono cero hacia 2050.
A pesar de que algunos grupos ambientalistas calificaron la decisión como histórica, criticaron que no es suficiente para reducir significativamente las emisiones ni recaudar los fondos necesarios para ayudar a los países en desarrollo en la transición. Además, el acuerdo permite a las empresas pagar por contaminar en lugar de adoptar medidas de reducción de emisiones.
El acuerdo fue aprobado por 63 naciones, mientras que 16 países, liderados por Arabia Saudita, votaron en contra y 24 se abstuvieron. Estados Unidos se opuso a la medida, argumentando que impondría cargas económicas sobre su industria naviera y afectaría la inflación. La Organización Marítima Internacional enfatizó que los barcos que viajan internacionalmente deberán cumplir con las nuevas regulaciones, y se espera que en la reunión de octubre se busquen ajustes para fortalecer la iniciativa.

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