El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., anunció un esfuerzo masivo de investigación para determinar la causa del autismo, con planes de completarlo en septiembre. Kennedy, conocido crítico de las vacunas, compartió esta iniciativa con el presidente Donald Trump durante una reunión televisada del gabinete. Aunque Trump sugirió que las vacunas podrían estar relacionadas con el autismo, décadas de investigaciones han concluido que no existe tal vínculo.
El autismo es una discapacidad del desarrollo causada por diferencias en el cerebro, con síntomas que incluyen retrasos en el lenguaje, el aprendizaje y habilidades sociales o emocionales. La comunidad científica coincide en que las vacunas infantiles no causan autismo, y organizaciones como Autism Speaks respaldan esta postura. Sin embargo, Kennedy ha contratado a David Geier, un defensor de la teoría desacreditada que vincula vacunas con autismo, para liderar el esfuerzo de investigación.
El aumento en los diagnósticos de autismo se atribuye en parte a una mayor conciencia y cambios en los criterios de diagnóstico, que ahora incluyen casos más leves dentro del espectro autista. Además, el acceso mejorado a servicios de detección ha permitido diagnósticos más tempranos, especialmente en comunidades afroamericanas e hispanas. A pesar de esto, Kennedy y otros críticos de las vacunas continúan promoviendo teorías desacreditadas.
La iniciativa de Kennedy ha generado preocupación entre organizaciones como la Autism Society of America, que teme un retroceso hacia teorías ya refutadas. Aunque muchos coinciden en la necesidad de más investigación sobre las causas del autismo, la falta de detalles sobre el enfoque de Kennedy y la exclusión de grupos clave han suscitado críticas y dudas sobre la dirección de este esfuerzo.

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