La Niña ha desaparecido después de solo tres meses, dejando a la Tierra en un estado climático neutral. Este fenómeno natural, que representa el enfriamiento opuesto al más conocido El Niño, surgió en enero con una intensidad débil y terminó antes de lo previsto, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Actualmente, el planeta se encuentra en una fase neutra dentro del ciclo de Oscilación del Sur de El Niño, lo que significa que no hay un impulso claro hacia condiciones más húmedas o secas en distintas regiones. NOAA anticipa que este estado neutral persistirá durante la mayor parte de 2025, lo que complica las predicciones meteorológicas a largo plazo.
La Niña, caracterizada por un ascenso irregular de aguas frías en el Pacífico ecuatorial central, influye en los patrones climáticos globales. Generalmente, intensifica la temporada de huracanes en el Atlántico y provoca sequías en el sur y oeste de Estados Unidos, mientras genera precipitaciones en Indonesia, el norte de Australia y el sur de África. Sin embargo, su impacto no será relevante este año.
El episodio de La Niña de este año sigue a un período excepcionalmente largo de tres años de La Niña que finalizó en 2023. Estudios han demostrado que los eventos de La Niña suelen ser más costosos que los de El Niño o las condiciones neutrales. Con la ausencia de un patrón dominante, los expertos advierten que la incertidumbre climática podría aumentar en los próximos meses.

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