Miles de indígenas marcharon en Brasilia exigiendo que el gobierno garantice y amplíe sus derechos sobre tierras tradicionales como parte de la lucha contra la crisis climática. La protesta se realizó en el marco del Campamento Tierra Libre, que celebra su 21ª edición, y destacó la necesidad de la demarcación de tierras indígenas en Brasil y otros países amazónicos.

Los manifestantes señalaron que las tierras indígenas están mejor conservadas y ayudan a frenar el cambio climático, pero también son las primeras en sufrir sus impactos. En los últimos dos años, la cuenca del Amazonas ha enfrentado su peor sequía registrada, afectando cultivos, comunidades y la vida silvestre.

Los líderes indígenas buscan mayor participación en la COP30, que se celebrará en Belém en noviembre. Aunque su propuesta de una copresidencia fue rechazada, el gobierno brasileño prometió integrar su conocimiento en el evento a través de un Círculo de Liderazgo Indígena.

El movimiento también destacó que las tierras indígenas amazónicas tienen bajas tasas de deforestación y juegan un papel clave en la regulación del clima. La región alberga el 20% del agua dulce del planeta y es un importante sumidero de carbono.

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