Israel ha expandido significativamente su presencia en la Franja de Gaza, controlando más del 50% del territorio tras la reanudación de su ofensiva contra Hamás. La mayor área bajo control israelí se encuentra cerca de la frontera, donde el ejército ha demolido viviendas, tierras agrícolas e infraestructura, duplicando el tamaño de la zona de seguridad en las últimas semanas.
El ejército israelí ha justificado esta expansión como una medida temporal para presionar a Hamás a liberar a los rehenes restantes. Sin embargo, expertos y grupos de derechos humanos advierten que la ocupación de estas áreas podría convertirse en un control a largo plazo. Netanyahu ha declarado que Israel mantendrá el control de seguridad en Gaza incluso después de la derrota de Hamás.
La destrucción en la zona de seguridad ha sido sistemática, con soldados israelíes afirmando que se han arrasado tierras y edificios para evitar que los militantes tengan refugio. Algunos soldados han descrito la zona como un «área de exterminio», donde cualquier persona que se acerque es atacada.
El futuro de la zona de seguridad sigue siendo incierto. Netanyahu ha señalado que Israel implementará la propuesta de Trump de fomentar la emigración palestina desde Gaza. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos han denunciado que la expulsión forzada de civiles podría constituir un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad.

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