Un informe de la misión política de la ONU en Haití reveló que más de 260 personas fueron asesinadas en ataques de pandillas en Kenscoff y Carrefour, en la capital, Puerto Príncipe. La respuesta de las fuerzas de seguridad tardó aproximadamente cinco horas, lo que generó cuestionamientos sobre la coordinación entre la Policía Nacional de Haití y el gobierno.
Durante los ataques, al menos 31 personas murieron en Kenscoff y 30 en Carrefour, además de cientos de heridos y viviendas incendiadas. En total, entre el 27 de enero y el 27 de marzo, se reportaron 262 muertes y 66 heridos en ambas comunidades. La violencia extrema incluyó ejecuciones dentro de hogares y ataques a personas que intentaban huir.
El informe también documentó la brutalidad de las pandillas, que escondieron armas en barriles transportados por burros para evitar ser detectadas. Más de 3,000 personas quedaron sin hogar, y al menos siete mujeres y niñas fueron víctimas de violencia sexual. Entre los fallecidos se encuentra un bebé de un mes que fue arrojado al fuego.
La crisis en Haití sigue agravándose, con más de 1,500 muertes en todo el país en los primeros tres meses del año. La ONU advirtió que la misión liderada por policías kenianos enfrenta problemas de financiamiento y falta de personal, operando con solo el 40% de los efectivos previstos. Mientras tanto, las protestas contra la violencia continúan en Puerto Príncipe, con ciudadanos arriesgando sus vidas para exigir seguridad.

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