Marine Le Pen fue condenada por un tribunal francés el lunes por malversación de fondos de la Unión Europea mientras servía en el Parlamento Europeo. La sentencia incluye dos años de arresto domiciliario, una multa de €100,000 y la prohibición de ocupar cargos públicos durante cinco años. Aunque apelará la decisión, la prohibición entra en vigor de inmediato, afectando su participación en las próximas elecciones presidenciales.

Le Pen, quien lideró el partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional, transformó su imagen y la del partido, haciéndolo más aceptable para el electorado francés. En 2022, obtuvo más del 40% de los votos en la segunda vuelta presidencial contra Emmanuel Macron, acercándose más que nunca a la presidencia. Sin embargo, la condena podría marcar el fin de su carrera política y de su intento sostenido por llevar la extrema derecha al poder en Europa Occidental.

A pesar de la sentencia, su partido sigue siendo influyente, con Jordan Bardella como su sucesor al frente del Reagrupamiento Nacional. La condena de Le Pen ha generado reacciones diversas, desde el apoyo de líderes de extrema derecha como Viktor Orbán y Matteo Salvini, hasta celebraciones por parte de sus opositores en Francia. Su impacto en la política francesa y europea sigue siendo significativo, incluso en medio de su caída.

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