Según un informe de la FAO sobre contaminantes en la agricultura, los residuos derivados de materiales sintéticos están presentes en campos agrícolas de todo el mundo, exacerbados por el uso de biosólidos como fertilizantes y el revestimiento de semillas. Estudios han señalado que los suelos podrían estar incluso más contaminados con microplásticos que los océanos, lo que representa un desafío ambiental importante.
El cambio climático está intensificando esta problemática, ya que los agricultores dependen cada vez más de materiales como lonas y coberturas protectoras para resguardar sus cultivos de condiciones climáticas extremas. Esto, junto con lluvias más frecuentes y temperaturas más altas, acelera el desgaste y el transporte de estos componentes hacia los campos y sistemas de agua, según lo señalado por Sarah Zack, especialista en contaminantes del Illinois-Indiana Sea Grant. Sin embargo, menos del 10% de los productos elaborados con derivados sintéticos en el mundo son reciclados, lo que dificulta aún más la solución al problema.
Investigaciones recientes, incluyendo aquellas publicadas en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, sugieren que los microplásticos pueden alterar procesos esenciales como la fotosíntesis en las plantas. Además, partículas provenientes de estos materiales han sido encontradas en órganos humanos, y aunque el impacto total en la salud aún no se conoce, estudios iniciales, como los citados por Lev Neretin de la FAO, alertan sobre posibles vínculos con enfermedades como cardiopatías y ciertos tipos de cáncer. Esto genera preocupación entre agricultores y consumidores.
A nivel global, se han hecho esfuerzos para enfrentar esta crisis, como la propuesta de un tratado internacional sobre contaminación ambiental. Sin embargo, aún no se ha alcanzado un acuerdo vinculante. Mientras tanto, iniciativas como el uso de biochar, un material carbonizado capaz de filtrar estos microresiduos, ofrecen cierta esperanza. Boluwatife Olubusoye, de la Universidad de Mississippi, ha destacado que este tipo de soluciones pueden ser especialmente útiles en países en desarrollo, donde la gestión de desechos enfrenta grandes retos.

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