Un terremoto de magnitud 7.7, seguido de una réplica de 6.4, devastó Myanmar y Tailandia, empeorando la crisis en un país ya afectado por una guerra civil de cuatro años. Más de 3 millones de personas estaban desplazadas en Myanmar antes del terremoto, mientras que cientos de miles carecían de acceso a programas vitales de alimentos y salud debido al conflicto interno. El epicentro del sismo se localizó cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande de Myanmar, causando un colapso generalizado de edificios y generando temores de muchas víctimas atrapadas bajo los escombros.

La situación política de Myanmar sigue siendo inestable desde el golpe militar de febrero de 2021, que derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi y llevó a enfrentamientos armados a gran escala. La influencia de China también ha tenido un papel importante, especialmente en una ofensiva de 2023 para frenar actividades delictivas en la frontera. Este conflicto ha dificultado enormemente los esfuerzos de rescate y evaluación de daños tras el terremoto, debido al control estricto de información y restricciones de movimiento.

La inseguridad alimentaria en Myanmar es alarmante, con 15.2 millones de personas incapaces de cubrir sus necesidades alimentarias mínimas y 2.3 millones enfrentando niveles de hambre de emergencia. El Programa Mundial de Alimentos (WFP) ha advertido que la mayoría de las raciones de alimentos se suspenderán en abril sin un financiamiento adicional de 60 millones de dólares. Las limitaciones de acceso y los recortes en la ayuda extranjera han intensificado la crisis, dejando a miles sin atención médica y alimentos esenciales.

Además, los desafíos de salud pública son severos. La falta de financiamiento y la suspensión de programas de ayuda han afectado gravemente a pacientes de tuberculosis, VIH y a niños con discapacidades, quienes han quedado sin acceso a medicamentos o rehabilitación. Las organizaciones internacionales enfrentan serias dificultades para brindar asistencia humanitaria en medio de la destrucción causada por el terremoto y el conflicto político continuo en Myanmar.

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