El panel de jueces del Tribunal Supremo de Brasil ha aceptado por unanimidad los cargos contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien enfrentará juicio por un presunto intento de permanecer en el poder tras su derrota electoral en 2022. Según el fiscal general Paulo Gonet, Bolsonaro y otros 33 acusados habrían planeado un golpe que incluía un intento de envenenar al presidente actual, Luiz Inácio Lula da Silva, y asesinar a un juez del Tribunal Supremo.
Los jueces también ordenaron que siete aliados cercanos de Bolsonaro enfrenten juicio por cinco cargos, entre ellos intento de golpe de Estado, participación en una organización criminal armada y daño violento al patrimonio estatal. Bolsonaro ha negado repetidamente las acusaciones, calificándolas de persecución política.
El juicio marca un precedente histórico, siendo la primera vez que un exjefe de Estado brasileño será juzgado por estos delitos. Bajo la ley brasileña, una condena por golpe de Estado puede conllevar hasta 12 años de prisión, y los cargos adicionales podrían resultar en décadas tras las rejas.
El caso también incluye referencias al ataque del 8 de enero de 2023, cuando partidarios de Bolsonaro irrumpieron en el Tribunal Supremo, el palacio presidencial y el Congreso en Brasilia. Bolsonaro, quien estaba en Estados Unidos en ese momento, ha negado cualquier implicación directa en los hechos.
El expresidente y sus aliados buscan apoyo político y han convocado nuevas manifestaciones, mientras que analistas señalan que su capacidad para movilizar votantes podría estar disminuyendo. Además, Bolsonaro ya ha sido inhabilitado para postularse en elecciones hasta 2030 debido a abuso de poder y dudas infundadas sobre el sistema de votación electrónica del país.

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