Altos funcionarios de la administración Trump, incluido el secretario de Defensa Pete Hegseth, compartieron planes de ataque militar en Yemen mediante un chat grupal en Signal, una aplicación de mensajería segura. El grupo incluía al editor en jefe de The Atlantic, quien recibió información sobre objetivos, armas y secuencias de ataque. Dos horas después de que se enviaran estos mensajes, Estados Unidos llevó a cabo una serie de bombardeos en Yemen. El Consejo de Seguridad Nacional confirmó la autenticidad de los mensajes.

La oficina de Hegseth había anunciado medidas para combatir las filtraciones de información, como el uso de polígrafo al personal de defensa. Legisladores demócratas y republicanos reaccionaron al incidente, algunos expresando inquietudes y otros minimizando el hecho. La Casa Blanca declaró que no se compartió información clasificada e implementó nuevas directrices para el uso de plataformas como Signal.

El chat también incluyó un debate interno sobre los ataques en Yemen, donde el vicepresidente JD Vance expresó preocupaciones sobre el impacto económico y la percepción pública del operativo. Aunque mostró reservas, terminó apoyando la decisión. Estas discusiones han puesto de manifiesto el manejo de información operativa en plataformas digitales.

El manejo de información relacionada con la seguridad nacional está regulado por leyes como la Ley de Espionaje, que establece penalizaciones por negligencia en la custodia de datos sensibles. Este caso ha generado discusiones sobre las herramientas utilizadas por los altos funcionarios y los protocolos necesarios para proteger información crítica.

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