Durante su primer mes en el cargo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, deportó a 37,660 personas, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Esta cifra es significativamente menor al promedio mensual de 57,000 deportaciones y retornos registrados durante el último año completo de la administración de Joe Biden.

Un funcionario de la administración Trump indicó que las deportaciones podrían aumentar en los próximos meses, gracias a nuevos acuerdos con países como Guatemala, El Salvador, Panamá y Costa Rica para aceptar deportados de otras naciones. Además, el ejército estadounidense ha asistido en más de una docena de vuelos de deportación a países como Guatemala, Honduras, Panamá, Ecuador, Perú e India. También se han trasladado migrantes venezolanos a la base naval de Guantánamo.

La administración Trump está implementando medidas para facilitar los arrestos de migrantes deportables sin antecedentes penales y aumentar la detención de personas con órdenes finales de deportación. En enero, el Departamento de Justicia emitió un memorando que permite a los oficiales de ICE arrestar migrantes en los tribunales de inmigración, revirtiendo una política de la era Biden.

El Senado, liderado por los republicanos, aprobó un proyecto de ley para destinar $340 mil millones en cuatro años a seguridad fronteriza, deportaciones, desregulación energética y gasto militar adicional. Sin embargo, persisten divisiones dentro del partido sobre cómo avanzar con este plan de financiamiento.

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