Drones rusos atacaron la ciudad portuaria de Odesa, en el Mar Negro de Ucrania, hiriendo a tres personas y desatando incendios masivos, según informaron las autoridades el viernes. Este ataque resalta la intención de Moscú de continuar con los bombardeos aéreos, a pesar de un alto el fuego limitado acordado para detener los ataques a instalaciones energéticas.
El jefe de la región de Odesa, Oleh Kiper, informó de cortes de energía localizados en tres distritos, lo que podría indicar daños en la infraestructura energética. Mientras tanto, el presidente Volodymyr Zelenskyy pidió mayor presión internacional sobre Rusia, sanciones más severas y apoyo defensivo para Ucrania.
Por otro lado, Rusia acusó a Ucrania de sabotear una estación de gas en la región rusa de Kursk, lo que fue negado por las autoridades ucranianas, quienes culparon a Rusia de orquestar una «campaña de desprestigio.» Estas tensiones subrayan la falta de consenso sobre qué objetivos estarían protegidos por el alto el fuego limitado acordado recientemente tras conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump.
El ataque a Odesa coincidió con la visita del presidente de la República Checa, Peter Pavel, y desencadenó incendios en al menos tres ubicaciones, según Kiper. Además, otras regiones de Ucrania y Rusia han reportado ataques de drones y bombardeos, complicando los esfuerzos diplomáticos para avanzar en una tregua significativa.

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