Israel lanzó el miércoles una operación terrestre limitada en el norte de Gaza para retomar el corredor de Netzarim, que divide el territorio, tras su retirada como parte del alto el fuego alcanzado en enero con Hamas. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que los ataques contra Hamas se intensificarán si los rehenes, retenidos durante más de 17 meses, no son liberados. Mientras tanto, los bombardeos aéreos continúan, con informes de al menos 436 muertos, incluidos 183 niños, y 678 heridos desde el martes.
Durante los ataques, un miembro del personal internacional de la ONU murió y cinco resultaron heridos cuando un proyectil alcanzó una casa de huéspedes en Deir al-Balah. La ONU confirmó que había notificado a Israel sobre la ubicación de la instalación, pero el ejército israelí negó haberla atacado deliberadamente. El jefe de UNOPS, Jorge Moreira da Silva, calificó el incidente como no accidental, destacando la gravedad de la situación.
La reanudación de las hostilidades sigue a semanas de estancamiento en las negociaciones para extender la tregua, durante la cual Israel y Hamas intercambiaron rehenes y prisioneros. Israel exige condiciones para liberar más rehenes sin comprometerse a finalizar la guerra, mientras que Hamas insiste en un retiro total de Israel de Gaza y un fin definitivo al conflicto, según los términos iniciales de la tregua.
El conflicto renovado ha llevado a Gaza al borde de una catástrofe humanitaria, exacerbando una crisis que ya ha desplazado a la mayoría de su población. La situación genera preocupación internacional, con la ONU advirtiendo que la región podría hundirse nuevamente en una guerra total, mientras la comunidad global busca formas de mitigar la creciente devastación.

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