Israel lanzó ataques aéreos en la Franja de Gaza el martes por la madrugada, matando a más de 400 palestinos, según funcionarios de salud locales, y rompiendo un alto el fuego que estaba en vigor desde enero. Los bombardeos, ordenados por el primer ministro Benjamin Netanyahu, se produjeron después de que Hamas rechazara las demandas israelíes de modificar el acuerdo de cese al fuego. La operación, descrita como abierta y con posibilidad de expansión, ha generado preocupación por el destino de los rehenes israelíes aún en manos de Hamas.
Los ataques afectaron hogares, campamentos de desplazados y un refugio escolar, dejando a Gaza en una crisis humanitaria aún más profunda. El Ministerio de Salud de Gaza informó que al menos 404 personas murieron y más de 560 resultaron heridas, siendo la mayoría mujeres y niños. La guerra, que comenzó en octubre de 2023, ya ha causado la muerte de más de 48,500 palestinos y ha desplazado al 90% de la población de Gaza.
Netanyahu enfrenta críticas internas por su manejo de la crisis de rehenes y su decisión de despedir al jefe de la agencia de seguridad interna de Israel. Sin embargo, los ataques parecen haber fortalecido su posición política, con el regreso de un partido de extrema derecha a su coalición de gobierno. Mientras tanto, mediadores internacionales como Egipto, Qatar y Estados Unidos intentan reactivar las negociaciones para extender el alto el fuego y liberar a los rehenes restantes.
La reanudación de la guerra plantea preguntas sobre el futuro de Gaza, incluyendo quién gobernará el territorio si Hamas es derrotado. Además, las tensiones regionales han aumentado, con ataques israelíes en Líbano y Siria, y bombardeos estadounidenses contra rebeldes aliados de Irán en Yemen. La comunidad internacional sigue buscando formas de aliviar la crisis humanitaria y detener la escalada del conflicto.

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