El incendio en el club nocturno Club Pulse, en Kocani, Macedonia del Norte, dejó 59 muertos y 155 heridos, muchos de ellos jóvenes. El fuego comenzó durante un concierto cuando las pirotecnias en el escenario alcanzaron el techo, provocando pánico entre los asistentes que intentaron escapar por la única salida del edificio. Entre las víctimas se encuentran personas tan jóvenes como de 16 años, y 20 de los heridos permanecen en estado crítico. La tragedia ha llevado al país a declarar siete días de luto, con banderas a media asta y vigilias en honor a las víctimas.
Las investigaciones iniciales revelaron graves violaciones de seguridad en el club, como la falta de salidas de emergencia, extintores insuficientes y materiales inflamables en las paredes. Además, el club operaba sin licencia adecuada y con una capacidad duplicada de su límite oficial de 250 personas. Las autoridades también sospechan de corrupción en la emisión de licencias, ya que el documento del club parece haber sido falsificado. Hasta ahora, 10 personas están bajo custodia policial, incluyendo organizadores del evento y figuras relacionadas con la administración del club.
El gobierno ha ordenado inspecciones en todos los clubes nocturnos del país para evitar tragedias similares. Mientras tanto, países vecinos como Grecia, Bulgaria, Serbia y Turquía han ofrecido asistencia médica, recibiendo a los heridos más graves en sus hospitales. Los equipos de rescate trabajaron durante horas para recuperar los cuerpos, mientras los familiares esperaban noticias en hospitales y oficinas gubernamentales. La presidenta Gordana Davkova Siljanovska y el primer ministro Hristijan Mickoski han expresado su conmoción y prometido justicia para las víctimas.
La tragedia ha puesto en evidencia problemas sistémicos en Macedonia del Norte, como la corrupción y la falta de regulación en la seguridad de espacios públicos. Ciudadanos y expertos han señalado que esta catástrofe refleja un sistema disfuncional, con instituciones débiles y prioridades mal gestionadas. La indignación pública exige no solo justicia para las víctimas, sino también reformas profundas para garantizar que una tragedia como esta no vuelva a ocurrir.

Deja un comentario