Las entregas de armas de Estados Unidos a Ucrania se reanudaron tras la suspensión temporal de la ayuda militar por parte de la administración Trump. Este cambio de postura se produjo después de conversaciones en Arabia Saudita, donde Ucrania aceptó una propuesta de alto el fuego de 30 días respaldada por Washington. El Kremlin, sin embargo, aún no ha respondido oficialmente a la propuesta, ya que, según el portavoz Dmitry Peskov, necesitan más detalles antes de tomar una posición.
El presidente Donald Trump ha presionado para poner fin a los tres años de conflicto, destacando que un alto el fuego sería un paso crucial hacia la paz. El secretario de Estado, Marco Rubio, lideró las negociaciones y afirmó que ahora «la pelota está en la cancha de Rusia». Mientras tanto, el asesor de seguridad nacional de EE. UU., Mike Waltz, y el enviado especial Steve Witkoff, están en contacto con sus contrapartes rusas para avanzar en las conversaciones.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, señaló que el alto el fuego permitiría planificar un acuerdo paso a paso para terminar la guerra, incluyendo garantías de seguridad para Ucrania. Sin embargo, las tensiones en el campo de batalla persisten, con ataques rusos en la región de Kursk y movimientos militares en Sumy. Además, Ucrania enfrenta desafíos logísticos, como la falta de misiles ATACMS, mientras que las armas estadounidenses están siendo entregadas a través de un centro logístico en Polonia.
La situación sigue siendo incierta, con implicaciones significativas para la estabilidad regional y la posibilidad de nuevas sanciones por parte de Estados Unidos si Rusia no acepta el alto el fuego. Las próximas semanas serán clave para determinar si se logra un avance hacia la paz o si el conflicto continúa escalando.

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