El gobierno de Donald Trump anunció una serie de medidas para desmantelar más de 30 regulaciones ambientales, incluyendo la eliminación de límites de emisiones en plantas de energía y automóviles, así como la reducción de protecciones para vías fluviales. Estas acciones, lideradas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) bajo la dirección de Lee Zeldin, buscan impulsar industrias como el carbón, la manufactura y la producción de petróleo y minerales, pero también debilitan normas fundamentales para la calidad del aire y el agua, y la lucha contra el cambio climático.

Entre las medidas anunciadas se encuentran:

  • La revisión de la regla de plantas de energía limpia de la era Biden, diseñada para reducir emisiones de carbono.
  • La eliminación de estándares de emisiones de gases de efecto invernadero para vehículos pesados y ligeros a partir del modelo 2027.
  • La redefinición de las vías fluviales protegidas bajo la Ley de Agua Limpia, lo que podría facilitar la contaminación por parte de industrias agrícolas y petroquímicas.

Además, la EPA planea revertir un hallazgo científico de 2009 que establece que las emisiones de gases de efecto invernadero representan un peligro para la salud pública, base de muchas regulaciones actuales.

Mientras grupos ambientalistas califican estas acciones como un retroceso histórico y prometen luchar en los tribunales, sectores industriales aplauden las medidas, argumentando que reducirán costos y fomentarán el crecimiento económico. La situación genera un intenso debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental.

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