El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, anunció que su país no impondrá aranceles recíprocos a Estados Unidos, a pesar de la decisión del presidente Donald Trump de aplicar un arancel del 25% a las importaciones de acero y aluminio de todos los países, incluida Australia. Albanese calificó la medida como «injustificada» y contraria al espíritu de amistad entre ambas naciones.
El primer ministro argumentó que imponer aranceles recíprocos solo aumentaría los precios para los consumidores australianos y fomentaría la inflación. A pesar de la situación, Albanese aseguró que continuará abogando por una exención para Australia, aunque descartó viajar a Estados Unidos para reunirse con Trump.
Aunque Australia es un exportador menor de acero a nivel global, es el mayor proveedor de mineral de hierro, un componente clave en la fabricación de acero. Los aranceles afectarán directamente a los productores de metales australianos e indirectamente a los mineros que suministran materias primas, según expertos.
La relación comercial entre ambos países enfrenta tensiones, pero Albanese reiteró su compromiso de proteger los intereses de Australia sin escalar el conflicto.

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