Israel suspendió la entrada de bienes a Gaza, afectando gravemente las condiciones de vida en el enclave palestino. La medida, que incluye alimentos, medicinas y combustible, busca presionar a Hamas en las negociaciones de un alto al fuego. Según la agencia de refugiados de la ONU, UNRWA, esta decisión pone en peligro a los 2.3 millones de habitantes de Gaza, quienes dependen en gran medida de la ayuda humanitaria.

La suspensión ha provocado el cierre de panaderías y un aumento en los precios de alimentos básicos. Abdel-Nasser Al-Ajrami, líder del sindicato de panaderos de Gaza, advirtió que más panaderías podrían cerrar si no se reabren los cruces para permitir el flujo de bienes. Además, el corte de electricidad afecta una planta desalinizadora, dejando a miles sin acceso a agua potable.

Desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, más de 48,000 palestinos han muerto, según funcionarios de salud de Gaza. La guerra comenzó tras un ataque liderado por Hamas en el sur de Israel, que dejó 1,200 muertos y 251 rehenes. En respuesta, Israel ha intensificado las restricciones, incluyendo el corte de electricidad, lo que podría generar riesgos ambientales y de salud.

Mientras tanto, mediadores de Egipto, Qatar y EE. UU. intentan salvar el acuerdo de alto al fuego. Hamas ha intercambiado rehenes israelíes por prisioneros palestinos, pero las negociaciones sobre la segunda fase del acuerdo, que incluye la retirada de tropas israelíes, siguen estancadas.

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