Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) planean estudiar posibles vínculos entre el autismo y las vacunas. Esta iniciativa surge tras el llamado del Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., para garantizar que se difunda información precisa sobre la seguridad y eficacia de las vacunas. Kennedy no se opone a las vacunas, pero enfatizó la importancia de decisiones individualizadas.

El Dr. Jay Bhattacharya, nominado por el presidente Donald Trump para dirigir los Institutos Nacionales de Salud (NIH), declaró que no cree en un vínculo entre el autismo y las vacunas, pero apoyaría una agenda científica amplia basada en datos para obtener respuestas concretas.

En contexto, las tasas de vacunación infantil en EE. UU. han disminuido, lo que ha provocado un brote de sarampión en el sur, principalmente en Texas. Kennedy ha enfrentado críticas por su respuesta, señalando que los brotes ocurren anualmente y no son inusuales. Aunque Kennedy ha sido escéptico respecto a las vacunas y la industria farmacéutica, muchos expertos atribuyen el aumento en los diagnósticos de autismo a un mayor alcance en los métodos de detección, aunque la causa oficial sigue sin estar clara.

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