Rusia lanzó un ataque masivo contra las instalaciones energéticas de Ucrania, utilizando decenas de misiles y drones, lo que afectó gravemente la capacidad del país para suministrar electricidad, calefacción y energía a sus ciudadanos y fábricas de armas. El ataque nocturno también dañó viviendas y dejó al menos 10 heridos.

Este bombardeo ocurrió pocos días después de que Estados Unidos suspendiera la ayuda militar y el acceso de Ucrania a imágenes satelitales no clasificadas, como parte de una estrategia para presionar a Ucrania a aceptar un acuerdo de paz promovido por la administración Trump. Sin esta inteligencia, Ucrania enfrenta mayores dificultades para defenderse y atacar objetivos dentro de Rusia.

El ministro de Energía de Ucrania, Herman Halushchenko, calificó el ataque como «masivo» y acusó a Rusia de intentar dejar al país sin luz ni calefacción, afectando principalmente a los ciudadanos. Rusia ha atacado repetidamente la red eléctrica de Ucrania durante la guerra, lo que ha generado interrupciones en el suministro de agua y calefacción.

En el ámbito diplomático, el presidente ucraniano Volodímir Zelenskiy obtuvo el apoyo del presidente turco Recep Tayyip Erdogan para propuestas que incluyen el cese de ataques a infraestructuras civiles y operaciones en el Mar Negro. Mientras tanto, el presidente Trump consideró imponer nuevas sanciones a Rusia para forzarla a negociar la paz.

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