China ha anunciado nuevas políticas para abordar el envejecimiento de su población y fomentar un aumento en las tasas de natalidad, en respuesta a la caída demográfica que enfrenta el país. Entre las medidas destacan subsidios para el cuidado infantil, la progresiva gratuidad de la educación preescolar y un aumento en los beneficios básicos para personas mayores en áreas rurales y urbanas no trabajadoras.

El envejecimiento poblacional es una preocupación creciente, con proyecciones que indican que el número de personas mayores de 60 años aumentará un 40% para 2035, superando los 400 millones. Además, China ha comenzado a implementar un aumento gradual en la edad de jubilación, que ahora será de 63 años para hombres y de 55 a 58 años para mujeres, dependiendo de su tipo de empleo.

La caída en las tasas de matrimonio y natalidad, atribuida en parte a los altos costos de crianza, ha llevado al gobierno a ofrecer incentivos como licencias de maternidad ampliadas, beneficios fiscales y subsidios para vivienda. Sin embargo, el impacto de estas políticas aún está por verse, ya que muchos jóvenes chinos optan por no tener hijos debido a las presiones económicas y sociales.

Estas iniciativas forman parte de un esfuerzo más amplio para equilibrar los desafíos demográficos y garantizar el bienestar de las generaciones futuras, mientras se busca fortalecer los servicios de cuidado para personas mayores y niños en áreas rurales y urbanas. La situación subraya la necesidad de reformas profundas para enfrentar las implicaciones económicas y sociales del envejecimiento poblacional en la segunda economía más grande del mundo.

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