El conflicto comercial entre Estados Unidos y China ha creado una oportunidad para que Brasil refuerce su posición como principal exportador agrícola hacia el mercado chino, en detrimento de los agricultores estadounidenses. China, tras responder con aranceles del 10% y 15% a productos agrícolas estadounidenses, está ampliando sus importaciones libres de aranceles desde Brasil, el mayor exportador mundial de soya, algodón, carne bovina y carne de pollo.

La demanda china, impulsada por las tensiones comerciales, ha llevado a un aumento en los precios de la soya brasileña en los puertos locales. Sin embargo, aunque esta situación beneficia a empresas agrícolas como SLC Agrícola y BrasilAgro, también genera presiones inflacionarias en Brasil al reducir el suministro interno de granos necesarios para la producción de alimentos.

El incremento en los precios de los alimentos plantea un desafío para el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuya popularidad se ha visto afectada debido al encarecimiento de productos básicos. En 2024, los precios de alimentos y bebidas aumentaron un 8% en total, y este fenómeno podría intensificarse con la creciente demanda china.

A pesar de las dificultades internas, las perspectivas para el agronegocio brasileño siguen siendo positivas, con expectativas de cosechas récord de soya, carne y otros productos clave en 2024/2025. Analistas señalan que los nuevos aranceles de China acelerarán la diversificación de sus proveedores, consolidando a Brasil como su principal socio agrícola. Sin embargo, esta dinámica podría impactar negativamente los costos internos de alimentos y la estabilidad económica del país.

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