Los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos sobre casi todas las importaciones canadienses, excepto productos energéticos que tienen un arancel del 10%, están afectando gravemente la economía canadiense. El comercio con EE.UU. representa el 75% de las exportaciones de Canadá y aproximadamente el 18% de su PIB, por lo que la dependencia económica deja al país vulnerable a conflictos comerciales prolongados.

Antes de los aranceles, Canadá mostró una recuperación económica gracias a seis recortes consecutivos de tasas de interés, alcanzando un crecimiento anualizado del 2.6% en el último trimestre de 2024. Sin embargo, los aranceles amenazan con revertir estos avances, desencadenando una posible recesión y aumentando el desempleo hasta un 8%, especialmente en sectores clave como la industria automotriz, donde se anticipan despidos en la cadena de suministro.

El Banco de Canadá advirtió que los aranceles podrían estancar permanentemente el crecimiento económico y provocar un aumento sostenido de la inflación. Asimismo, se espera que las medidas económicas de represalia por parte de Canadá, valoradas en 30 mil millones de dólares canadienses, enfrenten nuevas amenazas de más aranceles por parte de Estados Unidos, intensificando la presión económica.

Los economistas prevén efectos amplios, incluidos un aumento de la deuda de los hogares, pérdidas en las ganancias empresariales y en los ingresos gubernamentales, y una posible pérdida de calificaciones crediticias provinciales. El primer ministro Justin Trudeau reconoció los desafíos y advirtió que las medidas afectarán de manera desproporcionada a las comunidades económicamente vulnerables, exacerbando los problemas sociales en Canadá.

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