El módulo lunar privado Blue Ghost, de Firefly Aerospace, aterrizó en la luna el domingo, llevando experimentos para la NASA. Blue Ghost, lanzado desde Florida en enero, se posó en una antigua cúpula volcánica en la cara visible de la luna. La confirmación del aterrizaje exitoso llegó desde el Control de Misión de la compañía en Texas, a 360,000 kilómetros de distancia. Firefly se convirtió en la primera empresa privada en lograr esto sin chocar o volcarse, uniéndose a un grupo exclusivo de cinco países que lo han logrado: Rusia, EE.UU., China, India y Japón.
Media hora después del aterrizaje, Blue Ghost envió fotos, incluyendo una selfie algo obstruida por el brillo del sol y otra que mostraba la Tierra como un punto azul en el espacio. El módulo lleva 10 experimentos para la NASA, que pagó $101 millones por el envío y $44 millones por la ciencia a bordo. Su misión es parte del programa comercial de entrega lunar de la NASA, que busca fomentar una economía lunar antes de que lleguen los astronautas.
Blue Ghost transportó un taladro, una aspiradora para analizar el suelo lunar y un dispositivo para eliminar el polvo abrasivo lunar. Durante su viaje, envió fotos detalladas de la superficie lunar y captó señales de GPS, avanzando en la navegación futura. Otro módulo, de Intuitive Machines, está programado para aterrizar en la luna el jueves. Otro más, de la compañía japonesa ispace, llegará en tres meses. NASA planea mantener un ritmo de dos módulos privados al año para ampliar la investigación espacial y lunar, aunque algunas misiones fracasen.
El CEO de Firefly, Jason Kim, dijo que todo salió según lo planeado y añadió: «Tenemos algo de polvo lunar en nuestras botas».

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